sábado , 16 diciembre 2017

Alerta en el mar argentino: sólo quedan unas 400 toninas

Els Vermeulen, una bióloga belga que estudió durante siete años a esta variedad de delfín, reveló por qué está en riesgo de extinción.

Els Vermeulen siempre amó a los delfines. Conserva fotos de cuando tenía 2 años, yendo de visita al acuario de Amberes, en Bélgica, donde nació. Su mamá la llevaba a verlos sin saber que esos paseos marcarían su destino. La pasión se consolidó años después, cuando –como integrante de un equipo de nado sincronizado– visitó el acuario de Brujas y pudo compartir la pileta con 5 delfines nariz de botella, los que suelen cautivar a los visitantes en los oceanarios de todo el mundo y que aquí se conocen como toninas. Mezcla de miedo, por su gran tamaño, y de fascinación, por entrar en contacto directo, la pequeña Els jamás pudo olvidar ese encuentro. De grande estudió biología en la Universidad Libre de Bruselas y, ante la falta de oportunidades para investigar a los animales que más le atraían en su tierra natal, no dudó en viajar a la Argentina. Aquí empezó observando ballenas, pero al poco tiempo se dedicó a estudiar a una población de delfines que pocos conocían en ese momento y que viven en las aguas de la Patagonia.

Vermeulen es una ciudadana del mundo. Por sus viajes y por haber nacido en un país multilinguístico, como Bélgica, habla varios idiomas. Se la puede escuchar en holandés flamenco (su lengua materna), inglés, español, francés y también afrikáans, uno de los idiomas que hablan los sudafricanos. Hoy, con 36 años, alterna su vida entre Bélgica, donde está su familia de origen, y Sudáfrica, donde hace sus investigaciones. Cuenta que no tiene pasatiempos ni se toma vacaciones: “Me ocupo todos los días en ayudar a los delfines, con los que sueño desde chica. Lo que hago me gusta tanto que no lo siento como un trabajo”.

Foto a foto. Vermeulen conoce a los delfines como muy pocos científicos en el mundo, pero además los reconoce. Puede identificarlos por una serie de características propias, como la forma de su aleta dorsal o la presencia de cortes y cicatrices en la misma. Esas marcas, consideradas únicas y permanentes, hacen posible la identificación de cada individuo: de esa manera sabe de qué animal se trata. Para facilitar los estudios les saca una foto cuando salen a respirar, y les pone un nombre. Utilizó este sistema, denominado fotoidentificación, para estudiar la población de toninas de la Bahía de San Antonio, en Río Negro, entre los años 2006 y 2012. Allí descubrió, entre otras cosas, que muchas de ellas, como Hilda, permanecen en la zona todo el año, criando a sus cachorros, especialmente durante invierno y primavera.

Observó también que, en otoño, la cantidad de delfines disminuye en forma notable, tal vez por la falta de peces en la región. Por eso viajan hasta la desembocadura del río Negro, a 180 kilómetros de allí. Ese fue el caso de Yaco, un macho adulto con una aleta dorsal muy distintiva, que permite identificarlo fácilmente, y que fue visto ingresando a las dulces aguas del río Negro, llegando incluso hasta Viedma, Río Negro, y a Carmen de Patagones, en la orilla opuesta, en la provincia de Buenos Aires.

Pero su delfín predilecto es Tulumba, una hembra adulta que se acercaba mucho a las embarcaciones de los investigadores, tanto que salía en todas las fotos y Els le decía: “Ya te saqué foto Tulumba, salí de acá”. Esta hembra nunca fue vista con crías, lo que podría indicar que es muy mayor y no puede tener cachorros. Tulumba sería algo así como la Abuela de la Bahía y la más vieja de su grupo, con una edad estimada en más de 40 años.

Vermeulen pasó siete años viviendo en nuestro país, investigando a animales como Hilda, Yaco y Tulumba, y de aquella época recuerda los asados, el mate compartido con amigos y las horas navegando junto con los delfines, o viéndolos desde los acantilados con potentes telescopios. Ese trabajo arduo cambió también el destino de esta especie. Antes de que ella los estudiara, no se consideraba a las toninas como una especie en peligro de extinción. Hoy se sabe que no quedan más de 300 a 400 ejemplares en la Argentina.
(if) Clarin

Ver también

Medios del mundo destrozaron a Macri: “ajustes del Presidente”, “recortes a pensiones”, “represión policial” y “balas de goma”

Tras la fracasada sesión que el Gobierno intentó para convertir en ley la reforma provisional …