lunes , 23 abril 2018

Abigail: Ausencias, desidias e incompetencias

Por Roberto Mario Petroff para El espejo Diario

Hoy Río Gallegos está de luto. Hoy nos duele Abigail. Pero este hecho terrible, doloroso, no debe engañarnos, no es una enfermedad, es sólo un síntoma más de un mal mucho más grave que todos intuimos pero que nos negamos, este es un síntoma más de la destrucción del tejido social por la desidia de quienes debieran ocuparse del bienestar de la comunidad.

La ausencia de Políticas Públicas por un lado y la lentitud burocrática de un Poder Judicial anquilosado y demasiado alejado de la comunidad de la que debiera ser garante por el otro, son las causas que provocan estas consecuencias, luego, como no podría ser de otra manera, la indignación lógica de la comunidad busca un objeto en el que descargar su bronca y generalmente lo hacemos con las personas equivocadas.

Está a la vista que en este caso en particular alguien no hizo su trabajo, alguien miró para otro lado o tuvo cosas más importantes que hacer, ocuparse de sus propios asuntos tal vez o colaborar en alguna campaña política de algún candidato, total, “la chiquita esa sólo tiene siete meses, todavía no habla, todavía no se queja, todavía no hace piquetes pidiendo trabajo, casa o comida”.

Abigail ya no va a hablar, no se va a quejar, ya no va a hacer piquetes. Abigail se fue por uno de los tantos agujeros sin remendar de este tejido social que cada día se deteriora más. Los que tienen la aguja y el hilo para repararlo ni siquiera saben coser y tampoco tienen ganas de hacerlo.

Una amiga mía postea hoy en su muro de Facebook: ...“La tan aplaudida ley de protección de la niñez que reemplazo al patronato nefasto cobra una víctima más. No se pueden fortalecer vínculos familiares que no existen, menos aún si el Estado no destinará los recursos necesarios para aplicarla salvaguardando así la vida y el desarrollo íntegro de niños y jóvenes que se amparan en ella”.

He visto funcionarios resolver casos más complejos en cuestión de horas, Abigail esperó siete meses una protección que nunca llegó. Abigail no tenía amigos en el poder. Abigail no tenía amigos. Hubo antecedentes del maltrato que sufría, pero alguien miró para otro lado, alguien hizo lo que no debía, alguien no hizo su trabajo.

Y continúa la reflexión de mi amiga: …En instituciones de esta índole el recurso humano y su formación es indispensable, entonces basta de parodias y zapatero a sus zapatos. Apliquen la ley, destinen los recursos y que sea justicia. No sólo esos salvajes que osan llamarse padres son responsables, también lo son todos aquellos que debieron proteger a un ser chiquitito y vulnerable y no lo hicieron”.

Por supuesto, Abigail no es el único caso por conmocionante que sea, basta con hacer un recorrido por las páginas de los diarios de los últimos veinte años, (por tomar sólo lo que salió publicado en los medios). Violencia familiar, violencia de género, adicciones, suicidios, (el hecho de hoy coincide con un nuevo suicidio de un joven en Caleta Olivia), hospitales colapsados por peleas callejeras, jóvenes acuchillados, ancianos golpeados, maltratados, robados. No son hechos aislados, son la suma de una realidad que nos toca vivir a todos y el reflejo de las ausencias más sensibles: la vocación de servicio y la solidaridad.

Quien no es capaz de cuidar y proteger a nuestros niños, a nuestras mujeres, a nuestros jóvenes, a nuestros viejos habiendo sido designado para esa tarea, no merece ocupar su cargo. Si las instituciones no pueden cumplir con su objetivo, no sirven.

Otro amigo posteaba hoy en su muro de Facebook: ...“Que la muerte de Abigail sirva para concientizarnos de que en nuestra sociedad no sólo hay violencia, también ya hay casos de violencia extrema. Golpear brutalmente a una beba es de psicópatas, pero nuestra sociedad es la que está produciendo psicópatas. Los “casos aislados” se van sumando y sumando… Ahora nos toca la muerte de una beba, pero hace unos años ya hubo una mujer descuartizada, siguen los suicidios además de las violencias de género, hay acuchillados, guerras a balazo limpio entre bandas, etc. etc. etc. Todo eso mientras los funcionarios de primer nivel trabajan a destajo para traer a tocar a Miranda y nosotros, vosotros, ellos, ustedes, votamos a irresponsables que sólo piensan en traer a Miranda, juntarla con pala, y después “me tomo un garompanaike y que todo se vaya al carajo, ya vendrán los chinos a salvarnos con una represa”. Digo esto para que esta triste historia no quede catalogada como el hecho aislado de una mente enferma. Las redes de contención y prevención están rotas. También se las chorearon. Montón de puestos de áreas de contención social se los dan a cualquiera”.

Su ácida reflexión es el pensamiento de una gran cantidad de vecinos textualizada descarnadamente por este amigo mío. Para utilizar una frase hecha, hoy “ardieron las redes sociales”, la cinta negra del luto inundó los perfiles de Facebook y aunque los posteos en esa red social pueda ser considerada por muchos como una frivolidad, el sentimiento de todo una comunidad se manifestó hoy a través de esa ventana virtual, pero insisto, que el dolor y la indignación no nos haga perder el panorama. Cerremos los ojos por un momento y reflexionemos: ¿Hasta qué punto yo también soy responsable de esta realidad?. Cuando encontremos la respuesta, será el momento de actuar.

Hoy Río Gallegos está de luto, pero que ese luto no nos impida continuar nuestra lucha cotidiana en la búsqueda de un VERDADERO CAMBIO, no solo en las instituciones sino en la sociedad toda.

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