domingo , 26 mayo 2019

A la espera de la vacuna: medidas preventivas para evitar la bronquiolitis

Con la llegada del frío al hemisferio sur y específicamente al Río de la Plata, vuelven los virus de invierno, entre ellos los responsables de la más extendida infección infantil que afecta sobre todo a menores de dos años. Se trata de la bronquiolitis, que puede llegar a tener complicaciones graves y secuelas, especialmente en poblaciones vulnerables, sea por razones sociales o enfermedades previas. Por eso, los médicos piden las acostumbradas medidas de prevención, mientras numerosos grupos de investigadores tratan de terminar algunas de las vacunas que están en fase de prueba.

La bronquiolitis afecta a unos 300.000 niños argentinos de menos de un año (uno de cada dos); y es la primera causa de muerte en niños de entre un mes y un año en el país y en el mundo. Es una enfermedad que afecta lo que los médicos llaman vías aéreas inferiores -al inflamarlas- y luce a simple vista como una gripe o una crisis de asma.
«La afecciones van de mayo a agosto, en correlación con las temperaturas bajas, con un pico en junio, cuando rebasan las guardias de hospitales. Entre 12.000 y 18.000 niños requieren hospitalización en todo el país (más de tres millones en todo el mundo)», dice Fernando Polack, director de la Fundación Infant, que trabaja desde hace casi dos décadas en el tema. En la enorme mayoría, los casos se resuelven luego de ese período de internación, pero un porcentaje fallece. «La muerte está ligada a la atención. 5 de cada 10.000 mueren en el hospital, y la misma cantidad en el hogar, por problemas sociales o de acceso a la salud, o incluso de reconocimiento de lo que sucede, porque los padres no detectan signos de alarma. Pero es claro que es por vulnerabilidad de la población: son varios centenares de niños por año, mientras en Estados Unidos -con muchos más habitantes- mueren menos de cien por año, sobre todo por síndromes genéticos. En la Argentina mueren chicos sanos por nacer en sectores carenciados», se lamenta Polack.
A la espera de la vacuna
Mientras tanto, numerosos grupos de investigación siguen probando vacunas, que podrían estar disponibles en un plazo de entre dos a cinco años. En especial, las que se presentan contra el virus sincicial respiratorio, que provoca más de la mitad de los casos de bronquiolitis. «Hay unos sesenta equipos de trabajo que buscan una vacuna, o un tratamiento monoclonal equivalente. De esos, dieciséis están bastante avanzados, con investigadores de países como Estados Unidos, Suecia, Chile y Argentina. Hay avances promisorios, pero hoy sólo se puede trabajar en la prevención», dijo Gisela Martinchuk Migliazza, pediatra del Hospital Italiano y secretaria del Comité de Neumonología de la Sociedad Argentina de Pediatría.

La Fundación Infant participa en el país de la evaluación de una de esas posibles vacunas. «Desde hace quince años con la Fundación de Bill y Melinda Gates nos propusimos mapear la enfermedad para ver qué tipo de tratamiento convenía, y si valía la pena impulsar una vacuna, algo que implica esfuerzos varias veces millonarios», dijo Polack. La respuesta fue positiva. A diferencia de otras vacunas, la intención es administrarla en embarazadas para que sean las madres quienes generen los anticuerpos y que les pasen las defensas a sus hijos por vía placentaria. Como el virus no varía como el de la gripe, que requiere una nueva vacunación cada año, los niños quedarían inmunizados al nacer y para siempre.

Uno de los lugares donde se hicieron pruebas fue el Hospital Militar Central de Buenos Aires y quien estuvo a cargo fue Gonzalo Pérez Marc, subdirector médico del departamento materno infantil de ese hospital. «Se dio a embarazadas para ver si los anticuerpos pasaban a los bebés, ya que los bebés no tienen gran respuesta inmune, pero si se los da la madre se garantiza que si nacen prematuros, que son los casos más graves, se puedan defender», señaló. En total, en ese hospital participaron cuarenta embarazadas y la generación de anticuerpos «fue excelente», remarcó el médico investigador. Ahora deben hacer seguimiento de los niños («algunos ya vienen caminando», dijo Pérez Marc) y esperar la aprobación de organismos regulatorios. Todo lo cual lleva como mínimo un par de años, para después ver si se puede agregar al calendario de vacunas.

«Sería trascendental tenerla, cambiaría la epidemiología de los países en vías de desarrollo, ya que todos los años el sistema de salud colapsa por bronquiolitis», dijo Pérez Marc, y añadió: «Ni hablar de los costos que se reducirían». En total, se hicieron casi cinco mil pruebas en decenas de centros médicos del mundo y hay un documento que será próximamente publicado en una de las más exigentes revistas de investigación médica. «En diez años, la bronquiolitis tal como la conocemos será una cosa del pasado», dijo Polack.

Prevención
Mientras se convalida la vacuna, lo mejor es estar atento a las medidas de prevención para evitar un virus que es muy promiscuo y con alta tasa de infección (afecta a uno de cada dos chicos), como remarcan los médicos. Algunas de las medidas preventivas a tener en cuenta:

Como el contagio se da por tos, estornudos o incluso risas que dejan partículas en suspensión, hay que lavarse las manos con frecuencia (mejor el agua y el jabón que el alcohol en gel)
Enseñar que se tose hacia el codo
Evitar que el humo de los cigarrillos llegue a los bebés y niños, así como las cenizas y otras sustancias que resultan corrosivas, según explicó Martinchuk Migliazza.
Tener al día el calendario de vacunas.

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