martes , 24 noviembre 2020

150 años de los galeses en la Patagonia

El 28 de julio de 1865 llegaba «La Mimosa». Los colonos buscaban echar nuevas raíces.

Por Fernando Bonansea

El viento eterno, la falta de agua, el aislamiento y la carencia total de comunicaciones fueron algunas de las vicisitudes que debieron enfrentar, apenas desembarcados en Puerto Madryn un 28 de julio de 1865, un grupo de 153 colonos galeses (partieron 162) que se atrevieron a cruzar el océano Atlántico en el velero «La Mimosa».

No eran aventureros en busca de la mítica Ciudad de los Césares, ni errantes buscadores de oro guiados por el brillo de una riqueza fácil. Tampoco eran científicos con ansias de conocimientos y fama. Era simplemente un grupo de personas que deseaba salvar un estilo de vida amenazado en su tierra natal y que buscó, conscientemente, un lugar en el mundo donde poder fundar una nueva nación galesa.

Solo pedían tierra y que respetaran su lengua, su religión y sus costumbres. A cambio, izarían la bandera argentina y se someterían a las leyes del nuevo país. Los galeses son un pueblo creyente. Ellos mismos aseguran que «cuando un inglés llega a un lugar lo primero que construye es un negocio. Cuando es un americano, seguramente establece una escuela. Pero cuando llega un galés, lo primero que hará será levantar una capilla».

 

El 30 de abril de 1902, a pesar de una oferta chilena de una legua de tierra por familia, votaron a favor de permanecer en Argentina.

 

Los galeses se instalaron en el valle del río Chubut.

En las memorias de uno de aquellos pioneros consta que en Galés «sentíamos la opresión de culturas extranjeras que penetraban en nuestros hogares. Nuestro espíritu galés quería independencia. Cantar, congregarnos en la capilla. Fue entonces cuando empezó a rondar la idea de emigrar».

Por esos años, la Patagonia «se presentaba como el mejor lugar: teníamos buenos comentarios de la zona de un almirante inglés que la había recorrido y el gobierno argentino deseaba la inmigración».

La capilla de Bryn Crwn, en Gaiman, fue fundada en 1884 (la foto es de 1906) y cobijó a protestantes independientes y metodistas calvinistas de la colonia galesa.

Apenas instalados en las playas de Punta Cuevas, (Madryn) el único cobijo fueron las cavernas naturales de los acantilados y los líderes llegaron pronto a la conclusión de que la única fuente de agua dulce eran las lagunas que dejaba la lluvia. La decisión ya estaba tomada: emprendieron el camino hacia el valle del río Chubut y allí comenzó la fundación de las actuales ciudades de Gaiman, Trelew, Rawson, Dolavon y 28 de Julio, junto a la construcción de los canales de riego desde el río Chubut, domar el desierto para transformarlo en chacras productivas y vincularse amistosamente con las tribus tehuelches, de las que aprendieron a cazar y subsistir en la meseta.

Desde entonces, cada 28 de julio se celebra como el «Día del desembarco», con ceremonias especiales en todas las capillas galesas del Valle del río Chubut, se sirve el tradicional té y se realizan distintos festejos, como recitales de canciones y poesías en lengua galesa.

Hacia los Andes

A mediados de la década de 1880, la mayor parte de la buena tierra agrícola en el valle inferior del Chubut había sido ocupada, y los colonos montaron una serie de expediciones para explorar otras partes de la Patagonia.

El primer ministro galés y autoridades chubutenses en el museo paleontológico de Trelew.

En febrero de 1884, en el actual Valle de los Mártires (cerca de Las Plumas), ocurrió uno de los pocos incidentes entre los galeses y tribus nativas. Durante una travesía hacia la cordillera, John Daniel Evans y su grupo fueron atacados y en la escaramuza murieron cuatro de los viajeros. Sin embargo, el jefe alcanzó a huir gracias a su caballo, que saltó un profundo barranco y puso distancia con sus perseguidores. Hoy, la «Tumba del Malacara» es uno de los sitios turísticos más visitado en Trevelin.

En 1885, los galeses pidieron al gobernador del entonces Territorio Nacional del Chubut, Luis Jorge Fontana, el permiso para organizar una expedición para explorar la zona andina de la provincia. Fontana decidió acompañar a la expedición con sus «rifleros». A finales de noviembre llegaron a una zona fértil que denominaron en galés «Cwm Hyfryd» (Valle Hermoso), lugar de nacimiento de las ciudades de Trevelin (pueblo del molino) y Esquel.

No obstante, la región se convirtió pronto en objeto de una disputa limítrofe entre Argentina y Chile. Inicialmente, la frontera fue definida por una línea que une los picos más altos de la zona, pero más tarde quedó claro que no era la misma que separa las cuencas, con algunos de los ríos que fluyen hacia el oeste. Finalmente, ambos países aceptaron que el Reino Unido debía actuar como árbitro, cuyo representante viajó a la escuela de Río Corintos para conocer el punto de vista de los colonos galeses. El 30 de abril de 1902, a pesar de una oferta chilena de una legua de tierra por familia, votaron a favor de permanecer en Argentina.

Fernando Bonansea (fbonansea@rionegro.com.ar Fotos: Gentileza Henry E. Bowman)

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